Caía en la cuenta
el otro día, con mi hermana contándome que su vuelta a Munich aparecía como una
nueva etapa en su vida, se lleva a mi canguro de au-pair, un nuevo curso que
comienza, último de Kindergarten para M, segundo de colegio para T, y primero para
toda la familia sin su padre, sin su marido. Una nueva etapa.
Yo empiezo el
nuevo curso yéndome a las montañas, muy cerquita de los Pirineos, a un pueblito de diez casas y veintidos habitantes, dos semanas en medio de ninguna parte y rodeada de belleza con la
meloncilla y con los que más quiero. Tengo un comienzo de curso de lujo, y me
gustaría disfrutarlo. Así que aquí dejo mis propósitos de curso nuevo:jueves, 5 de septiembre de 2013
Como cada septiembre, comienzo de curso
jueves, 29 de agosto de 2013
Brujuleando - El origen del hombre y la evolución de la consciencia desde un punto de vista nada formal
Hoy tengo un día
sesudo, un día en los que mi cerebro pide a gritos aprender algo. Igual que hay
días en los que uno se despierta con ganas de actividad física, hoy mi cerebro
se ha despertado con ganas de actividad intelectual.
Así que me he
puesto a brujulear en la red, un comentario en una noticia de Menéame (dónde va la grasa cuando se quema, spoiler,
al final de todo el ciclo, las grasas se eliminan por el CO2 de la respiración),
en el que hablaba de la famosa serie “Érase una vez el cuerpo humano” (¡quiero
esa colección para mi sobrino T ya!), me puse a mirar contenidos didácticos para
niños sobre ciencias, di con algunos viejos libros de texto de los años 80,
desempolvé mis ganas de volver a estudiar los contenidos de cultura básica de
nuevo cuando la Meloncilla tenga que pasar por ellos (intentaré no hacer los
deberes con ella ni mucho menos “por” ella, pero sí quiero leerme los libros de
texto en ratitos para desempolvar conocimientos, aunque algo me dice que
acabaré cabreada más de una vez y más de dos), es increíble cómo se me han
olvidado todos los contenidos estudiados durante años como si de un viejo
idioma se tratara (también se hablaba del ciclo de Krebs en dicha noticia, y
confieso que me sorprendió enterarme que era algo que se estudiaba antes en
BUP. ¿Yo he estudiado eso? ¡Y yo estudié ciencias puras! Me inclino más a
pensar que lo memoricé, atrapada en mil tecnicismos y con el único objetivo de
aprobar, pero no lo entendía ni nadie se esforzó en explicármelo).
viernes, 23 de agosto de 2013
Una señora de mediana edad - Antes, ahoras
Hay muchas cosas
en las que siento que ya he dejado de ser una jovenzuela para convertirme en
“una señora de mediana edad”. Día a día me sorprendo con la cantidad de cosas
que antes me entusiasmaban y ya han dejado de gustarme, con este cambio de actitud,
de mentalidad o de gustos que no sé de dónde ha salido. Antes pensaba que lo
que me gustaba iba inherente a mi Yo, nunca cambiaría, ahora me doy cuenta que
muchos de esos gustos eran parte de una fase, conformaban mi juventud. Si
pienso cuándo ha tenido lugar la mayoría de estos cambios, ha sido durante la
década de los treinta años, supongo que en los 40 se consolidarán y aparecerán
algunos (¿muchos?) nuevos. ¿Es mejor
dejarse llevar y vivir como lo siento, aunque eso suponga volverme poco a poco en
la vieja cascarrabias que probablemente lleve dentro? ¿Luchar contra ello y
esforzarme en no perder lo que un día me hizo feliz sería una manera de
aprehender lo que queda en mí de joven?
Empecemos
enumerando estos cambios, en qué han consistido:
miércoles, 21 de agosto de 2013
Cosas que de niños veíamos normales y ahora no tanto
Me está causando
mucho placer ahora mismo leerme una biografía de Gila llamada "Y entonces
nací yo", en donde desgrana su vida con ese sentido de humor tan
característico suyo. Me alucina ver la memoria que tiene para anécdotas,
nombres, historias y situaciones, y cómo rescata cada episodio de su infancia y
nos transporta a vivirlo con él, un niño de familia humilde en la España de la
pre guerra. Algunas de las anédotas me ha hecho ver una vez más cómo han
cambiado los niños de entonces a los de ahora, que tienen muchísimo más pero
también disfrutan menos de las cosas, y cómo quizás en el fondo fueran más
libres los de entonces. Lo que me ha llevado a pensar en cosas que eran mi día
a día de niña, y que quizás ya ahora no se vean tan normales. Me pongo a
recordar y enumero...
- La ropa se
heredaba, pasaba de los más mayores a los pequeños. En mi caso tuve suerte y mi
madre, que cosía, nos hacía el mismo vestido a mi hermana mayor y a mí, cada
uno de un color (normalmente el mío era el verde, por aquello de ser
pelirroja). Pero eso no quitaba que heredara después ropa de mi hermana y sus
uniformes de colegio. También llegaban en grandes bolsas a casa, de vez en
cuando, ropa de hijas de amigas de mi madre para ser reutilizadas por nosotros.
Aquello era una feria, de repente teníamos un montón de “ropa nueva” para
nosotros!
miércoles, 7 de agosto de 2013
La Máquina del Tiempo - Tráfico en Kathmandu (2007)
Bueno, aqui estoy de nuevo para enseñaros un poquito las cosas que
he visto y he hecho estos ultimos dias. He de confesaros que lo estoy pasando
FATAL para preparar este blog: tengo mas de 600 fotos de esta ultima semana, y
hacer una seleccion es realmente dificil! Habia reunido las mas
representativas, y me salen mas de 100... Asi que tendre que descartar de
nuevo. Pero esto huele a que os voy a marear con montones de fotos, asi que
pido perdon de antemano...
Esto de publicar solo un blog a
la semana hace que acumule una cantidad de fotos... Buf!
Daos cuenta que aqui, en cada
esquina, tienes una foto alucinante que hacer. Cualquier quiosco de fruta,
cualquier persona que pasa por la calle, o que charla con otro, es una
fotografia llena de colorido y significado para tener una imagen de esto. Desde
luego, dios bendiga al inventor de las camaras digitales: no se que hubiera
sido de mi si aun tuviera que viajar con mi vieja reflex y los carretes de toda
la vida. Seguro que sufriria bucho!
Pasear por Kathmandu es una
maravilla por eso. Es muy dificil describir las sensaciones, pero lo intentare.
El barrio de Thamel, que es donde nos quedamos la mayoria de los extranjeros,
es un conjunto de calles llenas de tiendas de montaña (pues Nepal hace tiempo
que dejo de ser destino hippie para convertirse en destino de montañeros),
tiendas de pashminas tibetanas, lavanderias, ciber cafes, ghuest houses,
bolsos, productos de papel de arroz, camisetas bordadas, casas de cambio... el
paraiso de las compras! Pero para disfrutar de las tiendas, antes has de ir
esquivando los rickshaws, motos y taxis que conducen como locos, con una mano
en el volante y la otra en el claxon, tocando cada dos segundos como si les
fuera la vida en ello... El ruido puede hacer que te vuelvas loca...
Diario de un cuerpo
Me da la
impresión que es el típico libro que, dependiendo de cuando lo leas, te puede
parecer un aburrimiento (sé de alguna persona que así lo ha descrito, cosa que
no comprendo, al menos que en ese momento estés buscando una trama elaborada,
de la que el libro no carece del todo), o te puede maravillar por la belleza de
sus líneas, la riqueza de sensaciones y descripciones que recoge. A mí me
fascinó. Empecé a recoger citas desde el principio hasta el final, como para
llenar un cuaderno con ellas. Tantas, que ahora no sé qué hacer con ellas.
Me gustaría
recomendar este libro, aunque es difícil, pues no sé si será entendido o más
bien disfrutado como se merece. A ser francos, eso me pasa con casi todos los
libros que me han gustado. Para mí hay que entenderlo desde la maravilla que es
el cuerpo humano, su fisiología y su funcionamiento, descrito desde un cierto
lirismo, incluso en sus pasajes más escatológicos. Es un diario en el que,
aunque se protagonista se esfuerza en recoger tan sólo hechos y sensaciones
relativas a su cuerpo, trasluce la misma sensibilidad, éxtasis y agonía de la
que todos los cuerpos están hechos. Dejaré algunos pasajes (no todos,
imposible) por aquí, por si alguien quisiera asomarse un ratito a él y
descubrir si le enamora o no. Entonces recomiendo comprarlo y leerlo en algún
lugar tranquilo, sin prisas y sin distracciones…, como cualquier buena lectura
merece.
jueves, 27 de junio de 2013
Digerir la vida
Por qué la gente
me cansa y necesito estar sola no es un misterio para mí. Siempre he sido así,
como tengo un color de ojos determinado. Lo que sí es un misterio para mí es
que haya tan poca gente que lo entienda, o que puede sentirse identificada
conmigo cuando cuento esto. O no está bien visto expresar este tipo de cosas, o
los que piensan como yo están bien escondidos.
Siempre he
necesitado mis espacios de soledad. No sólo para realizarme en distintos planos,
plásticos o intelectuales, también e imperativamente para darle un par de vueltas
a los principales aprendizajes del día, que pueden haber venido por algo que he
leído, que me han contado, que me ha pasado, que me haya sorprendido, por
alguna conclusión que he sacado, por distintas vías. No es algo consciente, no
es algo que me proponga hacer, es que simplemente funciono así. Necesito un rato
en soledad para digerir lo vivido.
Cuando estoy con
gente, especialmente si estoy en ambientes con mucha gente a la vez (una
reunión, una fiesta), me desubico fácilmente, me disperso mucho. Me siento
llevada por una marea, me veo hablando de todo y nada a la vez con distintas
personas, dejando conversaciones a la mitad porque la persona en cuestión es
interrumpida por otra que llega, o se acerca alguien para saludarme a mí. Voy
saltando de una persona a otra sin acabar de centrarme en ninguna, y
literalmente me voy mareando. Sobre todo me voy sintiendo agotada, saturada.
Aguanto más bien poco, el resto del tiempo tan sólo lo soporto. Todo lo que
pase de una hora en este tipo de situaciones es demasiado para mí.
lunes, 27 de mayo de 2013
Nemo, historia de un nombre
Por qué me llamo
Nemo, o me gusta llamarme Nemo, tiene mucho que ver, cómo no, con la literatura,
aunque nunca supe las razones exactas por las cuales lo escogí como sobrenombre,
supongo que hay cosas, las realmente importantes, para las que uno no necesita
razones, simplemente las sabe.
Indagando sobre
este nombre que ya guarda tantas connotaciones distintas para mí, he buscado
distintos personajes reales o inventados que compartieran ese nombre, y no he
encontrado ninguno nuevo a los pocos que ya conozco. Quizás alguien pueda
ayudarme añadiendo algún Nemo más a la lista?
Capitán Nemo: por
orden de importancia, es el primero que debe aparecer en mi lista. Ha sido un
referente romántico en mi imaginario desde que era una niña. Dentro de la
bibliografía de Jules Verne es quizás el único personaje complejo que aparece
(la gran mayoría de los personajes de Verne son bastante planos), y el único
que aparece en más de una de sus obras, haciendo un cameo en “La Isla
Misteriosa” donde asistimos a su muerte-inmolación. Qué pena me dio aquél
relato! Tanto imaginé y suspiré de la mano del viejo capitán misántropo,
recluído por voluntad propia en su Nautilus, lejos de la raza humana, recorriendo
incansablemente tanta belleza submarina. Gracias a un comic de 20.000 leguas de
Viaje Submarino tengo grabadas en mi imaginario infantil las ruinas submarinas
de una Atlántida deliciosa, recorrida por los buzos con escafandras-caracolas,
rodeados de Gran Azul, así como la lucha contra el calamar gigante y otras
grandes sorpresas sobrecogedoras a mis ojos de niña. El Capitán Nemo fue
anterior a Cousteau, el Nautilus fue mi morada soñada, recorrer los fondos
submarinos mi gran sueño. Tuve que esperar muchos años para poder hacerlo, y el
gozo sigue siendo el mismo que el de aquella niña contemplando la Atlántida
siguiendo la estela del viejo Nemo.
jueves, 9 de mayo de 2013
Breve vocabulario de una meloncilla de año y medio
Mamá: necesito algo
Papá: mi chico favorito
Ille: papá también se llama así
Nena: mi primita favorita
Tete: mi mejor amigo, tengo varios repartidos por la casa
Bibi: quiero desayunar
Aua: tengo sed
Má: hace falta que te lo repita? Pues te lo repito. Quiero má, má, má, má, máaaaaaaaaaaaaa
Bebé: esos niños en carritos o los brazos de otras mamás que muchas veces son mayores que yo
Nene/a: los que son mayores que los bebés, hasta los veintitantos por lo menos.
Gugú: el postre nuestro de cada día, dice mamá que el lacteo es bueno, pero yo empiezo a estar un tanto hartita.
No: he dicho que no quiero gugú, que no te enteras.
Caca: con un poco de suerte te lo diré, pero sólo cuando ya la hayas descubierto, antes jamás.
Mano: la cosa que tengo al final del brazo. Que me la deeeees.
miércoles, 8 de mayo de 2013
Pieloplastia abierta (riñoncitos al jerez)
La maternidad
también era esto, y es una de las peores cosas de ser madre. El temor a que le
pase algo. El miedo a que sufra sin poder aliviarla. Saber que en tres días
operan a tu hija, y lo va a pasar muy mal. Y tú tendrás que hacer de tripas
corazón, distraerla, calmarla y consolarla, cuando lo que quisieras es lamentarte
y que te consuelen a ti.
Verla cada día
contenta, correteando y jugando, aprendiendo cosas nuevas, repartiendo besitos
por la calle y partiéndose a carcajada limpia con esa risa contagiosa de
cascabel que tiene, y saber que en unos días todo serán lamentos, dolores y
estar varios días hospitalizada, tumbada en una cama sin poder moverse ni salir
de la habitación, mirándote con ojos de corderito degollado y llorándote todo
el día para que su mamá lo arregle todo. Desear con toda tu alma que no la
operen. Y saber al mismo tiempo que lo
mejor que le puede pasar es que la operen, un doctor tan bueno y en un hospital
tan bueno, porque en otro lugar, en otro momento, habría acabado perdiendo un
riñón entre dolores, y el hecho de poder operarla es un privilegio al alcance
de muy pocos niños.
La Máquina del Tiempo - Crónicas del Everest (2007)
(7 de Mayo de 2007)
Por fin estoy de vuelta en
Kathmandu, antes de lo previsto. El trekking, que deberia haber durado unos 15
dias, me lo he chupado en 11. Toma ya! Eso si, estoy muelllta... Subir y bajar
montañas 7-8 horas al dia tiene tela, sobre todo para una novata como yo.
Este es el mapa del camino que
he hecho:
Espero que se vea bien, si no
podeis copiar la foto por ahi y ampliarla.Yo tome el camino de la derecha, el
de la izquiera (que lleva al glaciar de Gokyo) no me atrevi a hacerlo sola, a
veces hacen falta crampones para atravesarlo, y yo de eso... pues como que no.
El resumen queda mas o menos
que asi:
- Jueves 26 de abril: llegada
al aeropuerto de Lukla (2800
m ). 2.5 h hasta Phakding (2600 m ).
- Viernes 27 abril: Marcha
hasta Namche Bazaar(3440 m ),
5 h.
- Sabado 28 abril: dia de
aclimatacion en Namche Bazaar. Excursion a Thami y subida al monasterio: 4030 m , 7 horas ida y
vuelta.
- Domingo 29 abril: Marcha
hasta Tengboche, 3867 m. 5 h.
- Lunes 30 abril: marcha hasta
Dingboche, 4360m. 4h.
martes, 7 de mayo de 2013
La máquina del Tiempo - La Niña: historias de Madrid (II) 1999
4
Yo sé a dónde voy, o sea que tú haz lo que quieras. Puedes caminar a mi lado o irte a tomar por culo. Me da igual lo que decidas, es tu vida, pero si después te arrepientes no vengas a buscarme. Habré muerto ya cuatro veces y no seré la que era. Hoy hago trampas cuando juego al póker, mañana me piraré con tus pelas. Y deja ya de joderme con tus problemas, ya estoy harta de escuchar tus mierdas. Si te callas un rato la boca, a lo mejor oyes alguna buena idea y eres capaz de arreglar tu vida. La mía la tengo clara, ya te he sacado cien metros de ventaja. ¿Que prefieres quedarte ahí sentado? Tú mismo, tío. Pero no intentes que me quede contigo. Lo que tú quieres enseñarme a mí me resbala, y si lo que yo sé a ti no te interesa, ¿por qué coño seguimos hablando?
Y no me comas la moral diciéndome que te he dado la espalda. Es culpa tuya por haberte quedado detrás. Yo voy a seguir avanzando. Tengo una cita con el diablo y no quiero llegar tarde.
*********************************************
7
Seguro que tú también tienes un colega muerto.
Te reúnes una noche en casa de unos amigos y encendéis unos canutos, abrís unas birras y empezáis a divagar. En la primera fase discutís sobre la vida y la muerte, lo humano y lo divino, lo prohibido y lo permitido. Poco a poco os empezáis a salir de la conversación. Rosario se pone a bailar, totalmente predecible. Tú la miras y te ríes, te ríes mucho porque de repente lo comprendes todo porque todo lo ves distinto, y no entiendes cómo has podido estar tan ciega. Escuchas la letra de Jane Says, por fin entiendes lo que realmente se esconde entre líneas, aún te parece mejor la canción que cuando tan sólo te quedabas con lo que decía. Manu empieza a jugar con los churretones que caen de la vela, y tú te quedas hipnotizada con los juegos de la llama. Te pasan otro canuto. Fumas. Lo pasas. Te entra sed, bebes. Te entra hambre, devoras patatas fritas. Te entran ganas de bailar, y te mareas cuando te levantas del futón. El suelo se ha alejado dos palmos de tus pies mientras giras y saltas, te sientes en conexión con el aire que te rodea.
lunes, 6 de mayo de 2013
Postales de aquí y allá desde mi memoria (II)
6. La primera vez
que viajé a una ciudad sola me fui de fin de semana a Viena, en comparte-coche
desde Munich. Tenía 21 años. Quedé con mi conductora para el regreso a la
salida de una estación de metro de Viena. Para evitar perderme, llegar tarde y
arriesgarme a quedarme colgada en aquella ciudad que me pareció bastante fría
(lo achaqué durante mucho tiempo a haberla recorrido sola y no poder
compartirla con nadie, no fue hasta años más tarde que descubrí que viajar en
solitario es uno de los mayores lujos que hay), llegué con bastante antelación
a la parada del metro. Me senté sobre el limpísimo suelo a leer un libro (La
Casa de los Espíritus, se me quedó grabado en la memoria) con la mochila a mi
vera. En un par de minutos estaba envuelta en el suave universo mágico de
Isabel Allende. Una mano frente a mí me sacó de mis ensoñaciones para descubrir
a una señora que me ofrecía una moneda. Me insistía que la aceptara, y yo
horrorizada, negaba con la cabeza. Concluí que me había confundido con una vagabunda,
aunque me parecía que mi aspecto limpio aunque mochilero, leyendo un libro en
una estación, no debía haber llevado a nadie a esa confusión. Hoy me pregunto
sin tan sólo pensó que necesitaba ayuda para pagar el billete de metro. La
anécdota no tiene más importancia si no fuera por el susto que me llevé al
creer que alguien me tomaba por una mendiga. El tiempo curte: quince años más
tarde me encontraba “mendigando” dólares en el aeropuerto de Kathmandú para
pagar unas tasas de salida que no sabía que existieran, y para las que me quedé
sin liquidez. Menos mal que los viajeros son gente enrollada, en cinco minutos
recaudé los 20 dólares necesarios.
7. El primer vuelo
que tomé en mi vida me llevó a la isla de la Gomera. Aquella isla me enamoró
por su paraíso tropical. De ella recuerdo esencialmente la belleza de sus
árboles (nunca pensé que un árbol de la papaya pudiera ser tan espectacular, y
qué decir de los dragos), la carretera al filo de las montañas, la negrísima
arena de sus playas y el ritmo lento de los días, con tertulias en el único
café del pueblo al sabor de un sabrosísimo café “leche y leche”. Y alguna que
otra borrachera en las fiestas lustrales. Sólo regresé una vez allí, y fue
igualmente memorable, con recuerdo de bollos preñados recién hechos a las seis
de la mañana.
domingo, 5 de mayo de 2013
Postales de aquí y allá desde mi memoria
2. Un paseo en moto por los montes de Sapa,
en el norte de Vietnam, sin casco y con la música sonando a todo volumen en mis
auriculares. Cantando como una loca, sorteando baches, saltando sobre piedras, pasando por pequeños
riachuelos que atravesaban la carretera, disfrutando todo el tiempo de unas
vistas preciosas a los valles de Sapa, sus pequeños poblados y sus campos de
arroz en bancales. Un momento de felicidad plena.
jueves, 7 de marzo de 2013
Sobre libros y bibliotecas
Son malos tiempos
para los libros, como objeto físico. La crisis, unida a la subida de precios y
a tener los libros más caros de Europa, hace que las ventas en las librerías
vayan descendiendo vertiginosamente. El gasto en libros es absolutamente prescindible
cuando no tienes con qué pagar la hipoteca o darles tres comidas calientes diarias
a tus hijos, sobre todo si hay alternativas, que las hay. Los pisos menguantes
de hoy en día, nada que ver con los más de cien metros cuadrados de antaño,
tampoco dejan mucho lugar para almacenarlos, quizás como mucho un par de
estantes en las casa de los más osados. Los lectores electrónicos tan
popularizados hacen posible poder leer sin necesidad de formato físico que haya
primero que comprar (esto es así, y gracias a ello hay gente leyendo más que
nunca incluso con la crisis), y después buscar dónde guardar.
Hay varias cosas
que agradecerle al nuevo lector electrónico, además de ahorrar espacio en la
casa. El ahorro a la hora de adquirir una lectura es evidente. Poder portar
cientos de libros en el bolso para poder leer allá donde tengas la oportunidad,
es una maravilla, y permite que una vez acabes un libro, no tengas que
preguntarte cuál comenzar después, pues ya tienes varios nuevos fichajes
esperando su turno. Este hecho, unido a una batería que dura un mes o más sin
necesidad de cargarla, hace muy práctico poder llevar el lector siempre contigo
sin tener que preocuparte por si funcionará cuando lo necesites o no, algo que
a todas luces es una ventaja muy evidente con respecto a teléfonos o tabletas.
domingo, 3 de marzo de 2013
Una anosmia de narices
Esto de
tener un bebé en casa es un desafío constante para el sistema inmunológico. La
semana pasada llegó de la guardería con toses y mocos, un par de días le duró,
los suficientes para transmitirnos el virus que fuera a su progenitor y a mí. Y
de los dos, la peor parte me la llevé yo. Tras cinco días de goteo nasal
intensivo, aquello empezó a complicarse y me obligó a ir al médico para ponerme
a tratamiento de antibióticos. Aparte de bronquitis, he tenido la sinusitis más
brutal de mi vida. Cada leve movimiento de cabeza era un martirio, la cabeza
iba a estallar, mi nariz dolía como si hubiera pasado por un ring de boxeo, las
mejillas y las mandíbulas se quejaban a gritos de dolor. Ha tardado en remitir
cinco días tras el inicio del tratamiento. Ahora ya empiezo a ser persona de
nuevo, lista para reincorporarme al trabajo de nuevo y dejar que me vapuleen
los “virus” laborales.
Consecuencia
de esta sinusitis han sido once días en los cuales he perdido al completo los
sentidos del gusto y el olfato, e intermitentemente el del oído, que andaba
medio taponado. Tres de cinco, no está mal. Ya me había pasado anteriormente,
¿y a quién no?, eso de perder el olfato, pero nunca duró más de uno o dos días.
En esta ocasión he tenido tiempo suficiente para darme cuenta que el olfato es
uno de los sentidos más subestimados que hay, y hacer unas cuantas reflexiones.
domingo, 24 de febrero de 2013
La máquina del Tiempo - La Niña: historias de Madrid (I) - 1999
Arranca aquí una nueva sección, La Máquina Del Tiempo. Un sitio donde publicar cualquier cosa del pasado (que dicen que fue mejor) que encuentre por ahí y piense que merezca la pena rescatar, o bien volver a sacar a la luz. Algunas cosas de mi viejo blog (dónde está Nemo? y dónde estará, que me pregunto yo a veces), algunos viejos recuerdos, algunos viejos escritos. Iremos viendo.
Inauguremos este barco, cómo no, con La Niña:

Inauguremos este barco, cómo no, con La Niña:
La Niña: crónicas de Madrid (abril 2007)
Tengo un libro
escrito, aunque no lo tengo publicado. Lo escribí hará unos diez años,
está sin terminar, ni siquiera está corregido, pero se puede y se deja
leer, y me gustan hasta sus defectos. Es como esos cuadros inconclusos,
el Adán y Eva de Klimt, por ejemplo, cuadros que te muestran su belleza
aunque haya partes que tan sólo son un esbozo de lo que pudo haber sido.
Así es la Niña: un esbozo de lo que yo pude haber sido, o quizás los cimientos para llegar a ser lo que luego fui, lo que aún estoy llegando a ser, en fin, quién sabe.
Inventé a la Niña cuando vivía y trabajaba en Madrid, en uno de los veranos más calurosos que he conocido. Quizás más que inventarla fue un exorcismo, una catarsis, la extraje de mí, y le inventé un vestido nuevo. La Niña
era dura, cínica, egoísta, bastante misántropa. Pero mostraba al mundo
una cara y una actitud que distaba mucho de la realidad, puro escudo.
Actuaba todo el día. Creo que tenía una vena psicópata sin descubrir, de
las que a nadie extrañaría si un día acabara entrando en su antiguo
colegio, y liándose a tiros con las monjas y los profesores de allí.
sábado, 23 de febrero de 2013
La Caja Negra
Por fin
he terminado La Caja Negra, de Amos Oz. Si hubiera tenido la oportunidad lo habría
leído de una sentada, ni una vez habría levantado la vista de las páginas. Dios
mío, este libro te atrapa, como una tela de araña.
Aunque
en seguida vi que no, que la tela de araña era la que los personajes iban
tejiendo a través de sus cartas, de unos a otros, mediante un lenguaje cargado
de sentimientos , lleno de rencor y heridas nunca cerradas, pidiendo explicaciones
a destiempo, lanzando reproches y acusaciones a la vez que declaran su amor y
pasión nunca superados, profiriendo gritos de auxilio, humillándose,
humillando. Quemando las naves en lo que parece ser la última batalla, pero
resulta ser una sublime partida de ajedrez. Me encantó la frase que alude a la caja negra
que pretende desenmarañar las causas del accidente, cuando ya es demasiado
tarde. Pero no he podido evitar tener en mente durante toda la novela un
tablero de ajedrez, e ir viendo, en cada nueva carta, mientras cada personaje
desarrollaba su estrategia con gran maestría, qué pieza representaba cada uno
en esta gran partida final.
La Dama
Negra, con un poder infinito intentando llegar hasta el Rey, implacable, peligrosa,
apasionada, usando todas sus armas, segura de su triunfo; su pérfido álfil (más
que bishop sería un rabino), la torre apisonadora que despliega todo su poder
actuando en nombre del Rey, un caballo saltarín alrededor del cual se fragua
toda la partida, y unos pocos pero logradísimos peones, todos van desplegando
su propio juego para intentar hacerse con el Rey, o con su fortuna. Donde uno
piensa que juegan negras contra blancas, y se acaba dudando de quién juega con
quién hasta el gran final
miércoles, 13 de febrero de 2013
La muerte y los niños - Der Tod und die Kinder
España: se muere de repente el padre de Carlitos y Martita, de 4 y 7 años. Los familiares deciden no decirle nada de momento a los niños para no traumatizarlos. Cuando empiezan a preguntar, les dicen que está de viaje, ya que su padre viaja mucho por trabajo. Al cabo de unos días de preguntas “y cuándo llega papá, y cuándo llega papá?” deciden contarle “la verdad”: su papá ha tenido que irse a vivir al Cielo y les ve desde allí, un día muy lejanos estarán todos juntos de nuevo.
Alemania: se
muere de repente el padre de Karl y Marlene, de 4 y 7 años. La madre va a ver a
un terapeuta que le enseña cómo informarles de la muerte del padre. Le cuenta
que papá estaba muy enfermo pero no lo sabían, y tras unos días malito
finalmente ha muerto, pero antes de irse les ha dejado un regalo a cada uno. Karl
recibe un robot de piezas de Lego, y Marlene, una muñeca y un vestido de
princesa. Los niños hacen sus preguntas y les responden a todo para despejar
sus dudas y curiosidades.
España: empiezan
los preparativos del funeral. Se decide por
martes, 5 de febrero de 2013
Esoterismos
Como este día.
Un día se empeñó
en hacerme lo que ella llamó algo así como “constelaciones familiares”, que
consistía en que yo le hacía mi árbol genealógico, le explicaba un poquito de
cada familiar, y ella interpretaba por qué yo era como soy, o algo así.
No recuerdo
demasiado. Pero sí una cosa: “sabes por qué todas las mujeres de tu familia
sois mujeres fuertes? Porque, si te das cuenta, en tu árbol genealógico muchas
mujeres antecesoras tuyas se quedaron sin marido de repente, sin una referencia
masculina, y tuvieron que tirar para adelante ellas solas con los niños y
demás. Por eso todas pensáis que no os hace falta una pareja, ni un hombre a
vuestro lado, ni es indispensable que seáis madres. Porque tenéis dormido
vuestro instinto femenino primigenio al pensar que antes o después estaréis
solas, y que no podéis contar con nadie más que con vosotras mismas”. O algo
parecido.
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