jueves, 29 de agosto de 2013

Brujuleando - El origen del hombre y la evolución de la consciencia desde un punto de vista nada formal

Hoy tengo un día sesudo, un día en los que mi cerebro pide a gritos aprender algo. Igual que hay días en los que uno se despierta con ganas de actividad física, hoy mi cerebro se ha despertado con ganas de actividad intelectual.

Así que me he puesto a brujulear en la red, un comentario en una noticia de Menéame (dónde va la grasa cuando se quema, spoiler, al final de todo el ciclo, las grasas se eliminan por el CO2 de la respiración), en el que hablaba de la famosa serie “Érase una vez el cuerpo humano” (¡quiero esa colección para mi sobrino T ya!), me puse a mirar contenidos didácticos para niños sobre ciencias, di con algunos viejos libros de texto de los años 80, desempolvé mis ganas de volver a estudiar los contenidos de cultura básica de nuevo cuando la Meloncilla tenga que pasar por ellos (intentaré no hacer los deberes con ella ni mucho menos “por” ella, pero sí quiero leerme los libros de texto en ratitos para desempolvar conocimientos, aunque algo me dice que acabaré cabreada más de una vez y más de dos), es increíble cómo se me han olvidado todos los contenidos estudiados durante años como si de un viejo idioma se tratara (también se hablaba del ciclo de Krebs en dicha noticia, y confieso que me sorprendió enterarme que era algo que se estudiaba antes en BUP. ¿Yo he estudiado eso? ¡Y yo estudié ciencias puras! Me inclino más a pensar que lo memoricé, atrapada en mil tecnicismos y con el único objetivo de aprobar, pero no lo entendía ni nadie se esforzó en explicármelo).

viernes, 23 de agosto de 2013

Una señora de mediana edad - Antes, ahoras


Hay muchas cosas en las que siento que ya he dejado de ser una jovenzuela para convertirme en “una señora de mediana edad”. Día a día me sorprendo con la cantidad de cosas que antes me entusiasmaban y ya han dejado de gustarme, con este cambio de actitud, de mentalidad o de gustos que no sé de dónde ha salido. Antes pensaba que lo que me gustaba iba inherente a mi Yo, nunca cambiaría, ahora me doy cuenta que muchos de esos gustos eran parte de una fase, conformaban mi juventud. Si pienso cuándo ha tenido lugar la mayoría de estos cambios, ha sido durante la década de los treinta años, supongo que en los 40 se consolidarán y aparecerán algunos (¿muchos?) nuevos.  ¿Es mejor dejarse llevar y vivir como lo siento, aunque eso suponga volverme poco a poco en la vieja cascarrabias que probablemente lleve dentro? ¿Luchar contra ello y esforzarme en no perder lo que un día me hizo feliz sería una manera de aprehender lo que queda en mí de joven?

Empecemos enumerando estos cambios, en qué han consistido:

miércoles, 21 de agosto de 2013

Cosas que de niños veíamos normales y ahora no tanto

Me está causando mucho placer ahora mismo leerme una biografía de Gila llamada "Y entonces nací yo", en donde desgrana su vida con ese sentido de humor tan característico suyo. Me alucina ver la memoria que tiene para anécdotas, nombres, historias y situaciones, y cómo rescata cada episodio de su infancia y nos transporta a vivirlo con él, un niño de familia humilde en la España de la pre guerra. Algunas de las anédotas me ha hecho ver una vez más cómo han cambiado los niños de entonces a los de ahora, que tienen muchísimo más pero también disfrutan menos de las cosas, y cómo quizás en el fondo fueran más libres los de entonces. Lo que me ha llevado a pensar en cosas que eran mi día a día de niña, y que quizás ya ahora no se vean tan normales. Me pongo a recordar y enumero...

- La ropa se heredaba, pasaba de los más mayores a los pequeños. En mi caso tuve suerte y mi madre, que cosía, nos hacía el mismo vestido a mi hermana mayor y a mí, cada uno de un color (normalmente el mío era el verde, por aquello de ser pelirroja). Pero eso no quitaba que heredara después ropa de mi hermana y sus uniformes de colegio. También llegaban en grandes bolsas a casa, de vez en cuando, ropa de hijas de amigas de mi madre para ser reutilizadas por nosotros. Aquello era una feria, de repente teníamos un montón de “ropa nueva” para nosotros!

miércoles, 7 de agosto de 2013

La Máquina del Tiempo - Tráfico en Kathmandu (2007)

(15 de mayo de 2007)


Bueno, aqui estoy de nuevo para enseñaros un poquito las cosas que he visto y he hecho estos ultimos dias. He de confesaros que lo estoy pasando FATAL para preparar este blog: tengo mas de 600 fotos de esta ultima semana, y hacer una seleccion es realmente dificil! Habia reunido las mas representativas, y me salen mas de 100... Asi que tendre que descartar de nuevo. Pero esto huele a que os voy a marear con montones de fotos, asi que pido perdon de antemano...

Esto de publicar solo un blog a la semana hace que acumule una cantidad de fotos... Buf!

Daos cuenta que aqui, en cada esquina, tienes una foto alucinante que hacer. Cualquier quiosco de fruta, cualquier persona que pasa por la calle, o que charla con otro, es una fotografia llena de colorido y significado para tener una imagen de esto. Desde luego, dios bendiga al inventor de las camaras digitales: no se que hubiera sido de mi si aun tuviera que viajar con mi vieja reflex y los carretes de toda la vida. Seguro que sufriria bucho!

Pasear por Kathmandu es una maravilla por eso. Es muy dificil describir las sensaciones, pero lo intentare. El barrio de Thamel, que es donde nos quedamos la mayoria de los extranjeros, es un conjunto de calles llenas de tiendas de montaña (pues Nepal hace tiempo que dejo de ser destino hippie para convertirse en destino de montañeros), tiendas de pashminas tibetanas, lavanderias, ciber cafes, ghuest houses, bolsos, productos de papel de arroz, camisetas bordadas, casas de cambio... el paraiso de las compras! Pero para disfrutar de las tiendas, antes has de ir esquivando los rickshaws, motos y taxis que conducen como locos, con una mano en el volante y la otra en el claxon, tocando cada dos segundos como si les fuera la vida en ello... El ruido puede hacer que te vuelvas loca...

Diario de un cuerpo

Hace unos meses terminé de leer la novela Diario de un Cuerpo, de Daniel Pennc. Me llamó la atención la sinopsis en la contraportada: el diario mediante el que un chico intenta registrar las glorias (pocas) y miserias (más abundantes) de su cuerpo, al fin de intentar “corporizarse” y establecer una relación real con su cuerpo, ignorado y desconocido para él, al haber vivido una infancia “entre fantasmas”, junto a un padre moribundo y una madre ausente, y haberse sentido toda su vida más una presencia que un cuerpo. Cuando el cuerpo empieza a traicionarle y le trastorna, decide registrar todos los descubrimientos del mismo a fin de comprenderlo mejor. El diario empieza con sus pavorosos casi trece años, con un suceso que marca un punto de inflexión en su vida y en sus ganas de cambiar y adaptarse, y termina en el momento de su muerte, acercándose a los noventa.

Me da la impresión que es el típico libro que, dependiendo de cuando lo leas, te puede parecer un aburrimiento (sé de alguna persona que así lo ha descrito, cosa que no comprendo, al menos que en ese momento estés buscando una trama elaborada, de la que el libro no carece del todo), o te puede maravillar por la belleza de sus líneas, la riqueza de sensaciones y descripciones que recoge. A mí me fascinó. Empecé a recoger citas desde el principio hasta el final, como para llenar un cuaderno con ellas. Tantas, que ahora no sé qué hacer con ellas.

Me gustaría recomendar este libro, aunque es difícil, pues no sé si será entendido o más bien disfrutado como se merece. A ser francos, eso me pasa con casi todos los libros que me han gustado. Para mí hay que entenderlo desde la maravilla que es el cuerpo humano, su fisiología y su funcionamiento, descrito desde un cierto lirismo, incluso en sus pasajes más escatológicos. Es un diario en el que, aunque se protagonista se esfuerza en recoger tan sólo hechos y sensaciones relativas a su cuerpo, trasluce la misma sensibilidad, éxtasis y agonía de la que todos los cuerpos están hechos. Dejaré algunos pasajes (no todos, imposible) por aquí, por si alguien quisiera asomarse un ratito a él y descubrir si le enamora o no. Entonces recomiendo comprarlo y leerlo en algún lugar tranquilo, sin prisas y sin distracciones…, como cualquier buena lectura merece.